La Asociación Española Contra el Cáncer en Asturias (AECC) ha organizado un maratón de donaciones de sangre en su sede de Oviedo, ubicada en la calle Viaducto Marquina 1. Además, hoy estará en Avilés y mañana en Gijón y Mieres. La presidenta, Yolanda Calero, ha resaltado la importancia de estas iniciativas, ya que la sangre a menudo «marca la diferencia entre la supervivencia y la muerte» de un paciente.
Es la primera vez que la AECC promueve la donación de sangre, un recurso que se destinará a quienes lo necesiten, no solo a pacientes con cáncer. Calero ha recordado que la sangre no se puede comprar ni fabricar en una farmacia, sino que «debe provenir de la generosidad y el altruismo de un ser humano hacia otro».
La consejera de Salud del Gobierno asturiano ha respaldado esta iniciativa, destacando su importancia para el sistema sanitario público. La sangre es necesaria en muchos procesos quirúrgicos complejos, en accidentes y en tratamientos contra el cáncer, entre otros.
Los hospitales no podrían llevar a cabo cirugías sin sangre, por lo que es fundamental concienciar sobre la importancia de la donación, especialmente entre la población joven para asegurar el relevo generacional de donantes.
Desde el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias, la Directora-Gerente, Mayte Díaz, ha resaltado que la donación «transforma el dolor en vida para muchas personas» y ha informado que actualmente el Centro cuenta con un stock favorable de 715 unidades. Aunque se está reforzando en los grupos B+ y B-, así como en A-.
Díaz ha instado a los donantes y a quienes estén considerando serlo a que se necesitan «180 bolsas diarias» debido a la demanda de los hospitales. «Es necesario que las personas donen de manera anticipada y frecuente», ha señalado, recordando que los hombres pueden donar hasta cuatro veces al año y las mujeres tres. El año pasado, 28,000 personas donaron sangre en Asturias.
«TE CAMBIA LA VIDA»
En la presentación de este maratón, ha participado Manuel Noval, un paciente de cáncer que solía ser donante de sangre. Antes de enfermar, era donante y cuando le diagnosticaron un ‘linfoma de hopkins’, la situación cambió. «En cada tratamiento necesitaba plaquetas y sangre», ha explicado, resaltando que lo que antes hacía altruistamente y para él no tenía significado, finalmente fue lo que le salvó la vida durante su enfermedad.
Por otro lado, el investigador del IUOPA Mario Fernández Fraga ha valorado la donación de sangre y ha destacado que no solo beneficia a los pacientes a corto plazo, sino que también hay partes de las donaciones que no se utilizan con los pacientes y se pueden emplear para la investigación, lo que resulta en más beneficios a largo plazo para los pacientes.
