
Los adolescentes con anorexia nerviosa presentan niveles alarmantes de sedentarismo, con una media diaria de 10,5 horas, revela un estudio del grupo de investigación DiANa de la Universidad de Oviedo. En contraste, los adultos con esta enfermedad muestran niveles de ejercicio superiores a las recomendaciones de la OMS.
El estudio, publicado en la revista European Eating Disorders Review, analizó la actividad física en personas con anorexia nerviosa, utilizando datos de acelerómetros en 15 estudios previos. La muestra incluyó a 658 pacientes, con edades entre 12 y 65 años.
Se encontraron patrones diferenciados de actividad física según la edad y el momento del tratamiento, lo que puede ser clave para adaptar la intervención clínica de manera personalizada. Los adultos con anorexia cumplen e incluso superan en un 160% las recomendaciones de actividad física de la OMS, pero esto puede estar asociado a patrones compulsivos que plantean riesgos para la recuperación. Por otro lado, los adolescentes con anorexia muestran un patrón más sedentario, también considerado un factor de riesgo.
El estudio destaca el concepto de «movimiento desadaptativo», que incluye comportamientos como caminar sin descanso o hacer ejercicio extenuante motivado por el control del peso, asociados a mayor gravedad de los síntomas y riesgo de recaída. Se señala la falta de herramientas clínicas objetivas para medir la actividad física en estos pacientes, y se propone la incorporación de profesionales del ejercicio físico en los equipos multidisciplinares para una evaluación más precisa.
La anorexia nerviosa, un trastorno complejo con gran impacto físico, psicológico y social, afecta principalmente a mujeres jóvenes entre 15 y 19 años. El estudio sugiere alejarse de los modelos de tratamiento basados en la restricción del ejercicio, proponiendo estrategias innovadoras para retomar la actividad física de manera adaptativa, segura y beneficiosa para la recuperación.
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